Habían nacido 6 patitos su mama estaba muy contenta de ver a sus nuevos retoños que con tanto costo había tenido.
Uno a uno fueron saliendo, pero faltaba uno todos concentraron su atención en el huevo que permanecía intacto, incluso los patitos recién nacidos, esperando ver algún signo de movimiento.
En segundos el huevo comenzó a romperse y de él salió un sonriente pato, más grande que sus hermanos, pero ¡sorpresa!, este era muchísimo más feo que los otros seis.
Su madre se moría de vergüenza por haber tenido un patito tan feísimo y le apartó con el ala mientras prestaba atención a los otros seis.
El patito empezó a entristecer porque poco a poco se comenzó a dar cuanta que allí no le querían...pasaban los días y por más que el patito lo deseaba su aspecto no mejoraba, al contrario, empeoraba, pues crecía muy rápido y era flaco y estirado, además de bastante torpe el pobrecito.
Sus hermanos le jugaban pesadas bromas y se reían constantemente de él llamándole feo y torpe. El patito decidió que debía buscar un lugar donde pudiese encontrar amigos que de verdad lo quisieran a pesar de su desastroso aspecto y una mañana muy temprano, huyó por un agujero.
Así llegó a otra granja, el patito feo creyó que había encontrado un sitio donde por fin le querrían y cuidarían, pero se equivocó y también se fue de ahí corriendo. Al fin llegó la primavera y el patito pasó por un estanque donde encontró las aves más bellas que jamás había visto.
Eran elegantes, gráciles y se movían con tanta distinción que se sintió totalmente acomplejado porque él era muy torpe. De todas formas, como no tenía nada que perder se acercó a ellas y les preguntó si podía bañarse también.
Las aves que el patito vio eran hermoso Cisnes, y ellos le respondieron:
- ¡Claro que sí, eres uno de los nuestros!
A lo que el patito respondió:
-¡No te burles!. Ya sé que soy feo pero no deberías reír por eso...
- Mira tu reflejo en el estanque -le dijeron ellos- y verás cómo no te mentimos.
El patito se introdujo incrédulo en el agua transparente y lo que vio le dejó maravillado.
El patito feo se contemplo en el espejo del agua y se maravillo al verse, había crecido convirtiéndose en un hermoso cisne. En ese momento comprendió que había nacido por error en el nido de una familia de patos.
Nuestras diferencias no son necesariamente malas, trágicas, horribles, el que no encajemos no nos hace feos, en nuestra esencia y diferencias están las más hermosas cualidades que nos definen como personas únicas y especiales.

Psicologa Licda. Dilcia Acuña
Centro Integral Dana y Con Voz de Mujer
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